Crónica de la Vendimia 2019 en Grandes Pagos de España – El Norte

2019-11-25T10:34:35+00:00 17 septiembre, 2019|

Mientras en la mitad sur de España se encuentran en plena vendimia, algunas bodegas de Grandes Pagos de España ubicadas más al norte acaban de comenzar la recolección de la uva o lo harán en las próximas semanas. La climatología de septiembre es crucial para determinar la fecha y calidad de la vendimia.

Desde la bodega Aalto, en Ribera del Duero (Valladolid), que ha sido un año difícil para la viña, ya que las precipitaciones han sido en torno al 60% menores que la media. Comenzaron el año climático con un otoño con temperaturas suaves y muy poca agua. El invierno empezó con una bajada de temperaturas (mínima de -9ºC) y se despidió con temperaturas más altas de lo normal en marzo. Las lluvias durante este periodo fueron muy escasas.

La primavera también se presentó muy seca y con gran variación de temperaturas: el inicio fue suave, seguido de una ola de calor en mayo y una fuerte bajada en junio, cuando se llegaron a registrar temperaturas inferiores a 1ªC.

El verano se inició con una ola de calor, a la que siguieron unos días de tormentas que descargaron agua y granizo por algunas zonas puntuales a lo largo de la Denominación de Origen. Agosto, por su parte, se ha caracterizado por la gran amplitud térmica. Aunque, como hemos comentado, aún es pronto para realizar previsiones de vendimia, en este momento el estado sanitario de la planta es excelente.

Las tormentas que se han producido a finales de agosto, a excepción donde cayó algo de granizo, han dado un respiro a las viñas, encontrándose en este momento en pleno proceso de maduración con unas perspectivas de calidad muy buenas.

La misma tónica se da en Alonso del Yerro (Ribera del Duero, Burgos), un año muy seco -aunque en ningún momento la viña se ha bloqueado- pero sin problemas sanitarios. La clave está en el tiempo del mes de septiembre.

En Rueda el año climático ha sido extremadamente seco, con unas precipitaciones que no han llegado a los 250 mm, el mínimo histórico en Belondrade. Esta falta de agua se ha vio inicialmente acentuada por una primavera cálida, con algunas tormentas de granizo – que no provocaron daños en sus parcelas – y posteriormente compensada por un verano que no ha presentado unas temperaturas excesivamente altas. Estas condiciones han impedido que las viñas sufran un estrés hídrico anticipado y que el proceso de maduración se disparase.

Desde la bodega explican que el curso del ciclo se puede calificar como “normal”, la fecha estimada de vendimia coincide con las fechas medias de cosecha del verdejo en esta zona (entre la primera y la segunda semana de septiembre). Las previsiones en términos de calidad son muy buenas. La sequía ha provocado corrimiento, bajando naturalmente los rendimientos y permitiendo una mejor aireación de los racimos. Salvo algún foco de oídio controlado a tiempo, el estado sanitario de esta cosecha se prevé excelente.

En la provincia de Valladolid, desde Bodegas Mauro explican que el año climático arrancó con un invierno templado y seco. La primavera llegó pronto con una subida de las temperaturas desde marzo, pero abril se tornó más fresco. Apenas llovió en primavera y tampoco en junio, que empezó fresco pero durante la segunda mitad del mes las temperaturas subieron hasta valores más propios de julio y agosto. Las tormentas estivales aportaron en los momentos oportunos las reservas hídricas que han refrescado a las vides en un año seco. El año se ha caracterizado también por un excelente estado sanitario de las vides, con ausencia tanto de enfermedades como de accidentes meteorológicos importantes.

La previsión para la familia García es que la vendimia arranque en San Román hacia el 9 de septiembre y en Mauro en torno al 15 de septiembre, con rendimientos más contenidos que en la añada anterior debido a la falta de precipitaciones. Los racimos y los granos son pequeños, por lo que la concentración aromática, de azúcares y alcohol será óptima. La acidez también se encuentra en valores ideales y todo indica a que se mantendrá hasta la vendimia gracias a que las temperaturas no están siendo demasiado elevadas.

Abadía Retuerta, por su parte, explica que 2019 ha sido una añada de extremos. En los primeros meses de ciclo han tenido días de altas temperaturas que han llegado a sobrepasar los 40ºC, alternando otros muy fríos con máximas de sólo 18 grados en el mismo mes, como es el caso de junio.

Las ventajas de los años secos es que la presión de enfermedades de tipo fúngico es escasa, teniendo que estar pendiente sólo del oídio y menos que en otras añadas, pues el oídio apenas se desarrolla con temperaturas de más de 35ºC-37ºC como las que han sufrido.

En julio se batieron los récords de calor de 2015, lo que hace que la añada haya recuperado lo perdido. Si se comparan las temperaturas de agosto de los últimos años, estaríamos en una añada similar a la de hace 10 años (2009) y una semana más tardía que la 2015, en todo caso, precoz.

Con respecto a la respecto a cantidad de uva, gracias a una buena gestión hídrica, estiman un 10-15% menos que en un año medio, pero de una madurez excelente. En Abadía Retuerta esperan vendimiar el blanco a mediados de septiembre y comenzar con el tinto a partir del día 20 del mismo mes.

En la Denominación de Origen Toro (Zamora), Numanthia nos transmiten que, a pesar de haber sido un año complejo, el balance hasta la fecha es positivo. El ciclo comenzó con una brotación prolongada en el tiempo debido a la fluctuación de temperaturas (elevadas-moderadas) durante la primera fase de crecimiento vegetativo. Durante el periodo de floración también hubo oscilaciones térmicas que provocaron un mayor distanciamiento fenológico entre pagos tempranos y tardíos.

Debido a la escasez de precipitaciones durante el invierno y la primavera, se ha producido un menor crecimiento vegetativo de las cepas y las bayas, así como un inicio de la fase de maduración con mayor estrés hídrico que el año pasado. Sin embargo, las temperaturas moderadas durante la mayor parte del verano, junto con las precipitaciones aportadas por una serie de tormentas escalonadas en el tiempo y una gestión adecuada de la carga de cosecha en cada parcela, han permitido que las plantas encaren la última fase de la maduración en condiciones adecuadas para lograr madurar adecuadamente la cosecha.

A pesar de que la cosecha será más corta en la región que el año pasado, debido al menor peso de racimo y de las bayas, el estado sanitario será magnífico debido a la sequía. Por otro lado, dichas condiciones climáticas condicionarán la composición final de la uva, que presentará una adecuada concentración de azúcares y así como una acidez moderada, mientras que la concentración de polifenoles será elevada.

En el Valle del Jamuz (León), el año ha sido seco, con unas temperaturas inferiores a la media, en general. Desde Fuentes del Silencio indican que el fin del invierno fue suave y con una buena reserva hídrica en nuestros suelos, lo que permitió afrontar el resto de periodo vegetativo sin estrés hídrico durante el periodo estival.

La primavera fue fresca, provocando un retraso en la brotación de 10 días, lo que permitió librar la helada que tuvo lugar la tercera semana de abril. El verano ha sido normal, con algún episodio tormentoso, y un agosto cálido, que ha amortiguado ese retraso vegetativo, adelantándose unos días el envero y la maduración. Este año, el estado sanitario del viñedo es excelente, pero, debido a la sequía, se espera un leve descenso en la producción.

La altitud en la que se ubican sus viñedos y el perfil de los suelos permiten mantener de una forma constante en cada añada la frescura de los vinos. En la bodega esperan tener una mayor concentración en los mostos, por lo que auguran limitar las extracciones durante la vinificación, para conseguir el equilibrio que buscan.

El tiempo en Salvaterra de Miño, Pontevedra, ha sido muy variable, según cuentan desde Bodegas Fillaboa. La primavera se adelantó con altas temperaturas lo que avanzó la brotación. Durante el mes de junio las temperaturas descendieron, provocando una irregularidad en el cuajado, lo que retrasó el ciclo vegetativo. El verano se caracterizó por unas temperaturas medias irregulares y bajas, un mes de agosto alejado a los meses típicos de la época estival.

Aún queda un periodo clave para la uva y es fundamental, para poder terminar la maduración con buenos valores enológicos y conseguir un grado alcohólico óptimo, que se dé una buena climatología hasta mediados de septiembre. Las previsiones para la vendimia 2019 son muy buenas ya que, a día de hoy, el estado sanitario es perfecto. Se espera recoger un 10% más de uvas que en 2018, aproximadamente 320.000-330.000 kg. de albariño.

En Finca Valpiedra, La Rioja, tuvieron un invierno de precipitaciones aceptables, que fueron más escasas en primavera. El verano ha regalado algunas tormentas de agua que han cubierto el déficit primaveral. Hasta la fecha, solo se ha sufrido una ola de calor a finales de junio, por lo que la planta no ha padecido estrés hídrico y su desarrollo, es muy satisfactorio.

En cuanto a la sanidad de las uvas, se trata de un año fácil, el ciclo vegetativo muestra un desarrollo normal. Se espera comenzar con la vendimia a mediados de septiembre y se augura una cosecha excelente.

En la Pobla de Cérvoles (Castell del Remei, Lleida) ha sido un año con muy poca lluvia en primavera y menos en verano y muy caluroso. Prevén una cosecha de poco rendimiento y mucha concentración, con calidad muy buena y la uva muy sana.

Por último, en el extremo norte de España, desde Álava, en Astobiza también han experimentado un invierno seco y templado. La primavera fue muy seca, al igual que el verano, cuando se han producido tres olas de calor alcanzando los 43ºC debido al viento sur.

La previsión, en lo relativo a la calidad de las uvas, es buena gracias a el clima tranquilo y moderado. La ausencia de enfermedades favorece un fruto sano y libre de tratamientos intensivos, que ha facilitado el mantenimiento del viñedo. La gran cantidad de vegetación y sanidad de las hojas garantizaran la correcta maduración de las bayas.

El resumen es que la cosecha 2019 en términos generales se va a caracterizar por la escasa pluviometría y por un estado sanitario de las uvas excepcional. Los miembros de Grandes Pagos saben interpretar y sacar lo mejor de cada viñedo para elaborar vinos singulares y con personalidad propia.