La importancia del suelo en el cultivo de la vid

2019-05-21T15:30:35+00:00 21 mayo, 2019|

 

El mantenimiento de un suelo sano y vivo es fundamental para un correcto desarrollo vegetativo de la vid y obtener vinos de calidad. El suelo aporta múltiples recursos a la planta (nutrientes, agua, minerales) y cada uno de ellos está presente en diferentes proporciones y formas. Dichos recursos afectan de diversa manera al desarrollo de las cepas y a las características organolépticas de los mostos.

El suelo es la base de todo, pero para conseguir la expresión de un particular Terroir es necesario tener en cuenta, además, otra serie de factores, tanto naturales como humanos. El clima, el particular tiempo de cada añada, la formación de las viñas, la altitud, la densidad de plantación, la variedad de uva y, por supuesto, las prácticas culturales del ser humano son algunos de ellos.

En los países del viejo mundo el suelo tiene una importancia fundamental para los viticultores, principalmente en Francia donde algunas regiones clasifican sus vinos en función de la procedencia. Aunque en el nuevo mundo los elaboradores hasta el momento se centran más en las técnicas de elaboración o en la mezcla de variedades, el poner máxima atención al suelo es una tendencia lógica que cada vez va a más.

¿Qué factores afectan a la expresión del terruño?

Además de la composición de los suelos según la cantidad de arena, arcilla, canto, pizarra, limo, etc… presentes, es posible detallar una serie de elementos que afectan al resultado final del vino. No hay que perder de vista que muchos de esos ‘elementos’ pueden ser alterados por la acción humana, como puede ocurrir con las reservas de agua (mediante el riego) o el uso de tratamientos químicos que modifican la composición del suelo (fertilizantes o herbicidas).

Lo que todos los estudios están de acuerdo en afirmar es que cuanto más sano esté el suelo, más equilibrada estará la vid.

Temperatura del suelo

Está relacionado con el color del mismo y su capacidad para reflejar la luz, por lo tanto, de conservar el calor. En zonas como Jerez o Montilla-Moriles, los suelos de albariza, de color blanco, reflejan la luz y consiguen no almacenar el calor. Sin embargo, los clásicos suelos de canto rodado que se encuentran en regiones vitícolas como Ribera del Duero o Toro, conservan el calor durante el día y lo desprenden durante la noche.

Agua

Es evidente que la capacidad de un suelo para conservar recursos hídricos influye en la calidad de las uvas, ya que la vid necesita un cierto estrés para producir uvas de calidad. Los suelos húmedos se calientan más lentamente que los suelos secos y, por lo tanto, la maduración de las bayas también será más despacio.

La profundidad a la que el suelo permite desarrollar el sistema radicular de la vid, la capacidad de transpiración del mismo o el riego influyen igualmente en el estado del suelo. En muchas ocasiones, se piensa que cuanto más profundas crezcan las raíces, mejor será la vid, pero no siempre es así, depende de la composición del suelo y la disposición de los nutrientes en cada uno de sus estratos.

Nutrientes

Los minerales y el nitrógeno disponible en el suelo, así como la capacidad del mismo para metabolizarlos influye en el desarrollo de la vid. Existen numerosos estudios, tanto defensores o detractores, de que algunos de dichos minerales después se expresen en las características organolépticas del vino (la famosa ‘mineralidad’), pero lo cierto es que algunos elementos y oligoelementos desempeñan un efecto en los mostos obtenidos.

El exceso de potasio puede aumentar el PH; mientras que el calcio mejora la estructura del suelo y mejora el drenaje. El nitrógeno, por su parte, incide en el vigor de la vid (rendimiento).

Factores humanos

Un suelo puede ver modificada su estructura debido a la acción humana. La densidad de plantación escogida por el viticultor, la elección del portainjerto, las variedades de uva y clones o la decisión de cuánto y cuándo regar son prácticas culturales del hombre que a la larga tienen una gran incidencia.

Son numerosos los aspectos que afectan al cultivo de la vid y, aunque el suelo es determinante, los iremos desgranando en futuros artículos del blog de Grandes Pagos de España.

 

 

Fuentes: Estudio de Jesús Yuste, Doctor Ingeniero Agrónomo de Itacyl.

Manual de Viticultura de Alain Reynier.

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