Cortijo los Aguilares

Cortijo los Aguilares

Ctra. Ronda a Campillos km 35
Puente de La Ventilla 29400, Ronda (Málaga)

Tel. 952 874 457
http://www.cortijolosaguilares.com
bodega@cortijolosaguilares.com

Imágenes de la Bodega

Cortijo de los Aguilares se encuentra ubicado a unos 5 km de Ronda, ciudad histórica y monumental de la provincia de Málaga (Andalucía). Situado entre las Sierras de las Nieves y de Grazalema, el paisaje que rodea a nuestros viñedos, con montañas, encinares centenarios y abundantes hierbas aromáticas, marca el carácter de nuestros vinos. La viticultura en Ronda es una tradición milenaria, estrechamente vinculada con la historia de la ciudad y su desarrollo a lo largo de los siglos. Introducido por los fenicios hace casi tres mil años, el cultivo de la vid sobrevivió hasta finales del siglo XIX, cuando la plaga de filoxera lo hizo desaparecer de la región. Durante cerca de un siglo no hubo prácticamente actividad vitivinícola y no es hasta la década de 1980 cuando se plantaron de nuevo viñas en la zona. Es esta tradición vinícola milenaria que procuramos recuperar y perpetuar, creando vinos de gran calidad y carácter, gracias a las condiciones únicas que nos ofrece la Serranía de Ronda.

La Bodega

Es una finca de 800 hectáreas, de las cuales dedicamos 30 has a viñedo. El resto es encinar y monte bajo que constituyen un entorno inmejorable para las distintas variedades que cultivamos: Pinot Noir, Petit Verdot, Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah.

Plantadas en 1999, las viñas se manejan con procesos ecológicos y son un ejemplo magnífico de integración en el paisaje. Trabajamos sólo con uvas de cosecha propia, recogidas a mano, elaborando vinos respetuosos con el terruño del que proceden.

Los Pagos

A más de 900 metros de altitud, nuestros viñedos gozan de un entorno ideal y de un microclima único para desarrollar todo su potencial. Las lluvias abundantes del invierno, junto con la importante amplitud térmica entre el día y la noche durante el verano, permiten preservar la acidez de la uva gracias a una lenta maduración. El suelo, arcilloso y de piedra caliza, retiene la humedad de las precipitaciones y favorece la resistencia de la planta al rigor del verano.
Este entorno singular nos ofrece la posibilidad de cultivar una gran diversidad de variedades, adaptadas perfectamente al peculiar terruño de la zona, que confieren a nuestros vinos frescura y elegancia.

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